Concierto para piano No.4

3 01 2017

Hace un par de años, nació el Concierto para piano No.4. De alguna forma, lo celebro como si hubiese aparecido un ser con personalidad propia. Aunque fue como un fortuito accidente. Esto ocurrió así, en diciembre del 2014:

“Soñaba con el tema para un concierto. En mi mente se escuchaba grandioso, como un concierto para piano con orquesta completa, así que debí levantarme a escribirlo. No era mi intención escribir otro concierto para piano, pero ya he comenzado. Esta es la teoría del ahora o nunca: si no lo hago en el momento, se pierde. Lo he llamado Piano within a dream.”

Dante Amerisi

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Concierto para piano y orquesta No.4, por Dante Amerisi
(completo).
Chihuahua, México, 2014-2015.

I.- Primer movimiento
II.- Segundo movimiento
III.- Tercer movimiento

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El Concierto para Oboe

25 11 2015

Cuando escucho el Concierto para Oboe, inevitablemente vienen a mi memorias del tiempo en que lo escribí. Esa música fue como mi refugio de tiempos difíciles. Ya en las primeras notas se percibe cierta atmósfera de nostalgia que me sacude y me hunde a la vez en una sentimiento de melancolía. Recuerdo muy bien ver el amanecer tras la ventana, apenas entrando el otoño, y un cielo lila, violáceo, surcado por una parvada que revoloteaba haciendo caprichosas figuras en el aire, mientras escuchaba el último movimiento del concierto; quizá con el que más me identifico.
Medio año después, intentando restarle un poco de melancolía, decidí agregar un cuarto movimiento, más alegre, asemejando precisamente el vuelo de las aves.
Aún así, el recuerdo de aquellos tiempos permanece, al menos para mí. De cualquier forma, el Concierto para Oboe fue un suceso afortunado para mi, ya que a partir de él, mi música tomó un giro que aún en estos días persiste y con el que sigo en deuda.

Dante Amerisi.
Concierto para Oboe y Orquesta en Sol sostenido menor.

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Bruckner, la música sinfónica y yo

22 11 2014

Hubo un tiempo en que me desprendí de todos los distractores posibles y me propuse a ahondar en mis fórmulas, sin energía eléctrica ni internet, solo contaba con mi cuaderno, pluma, calculadora y un reproductor de cd’s. Por meses fue así, incluso pinté a la luz de las velas. En ese tiempo me impregné de las sinfonías de Bruckner y debo decir que me atrajeron enormemente, pues no hay nada que me guste más que la música sinfónica. Esas abstracciones sonoras me resultan ahora tan queridas, pues acompañaron mis momentos de mayor oscuridad y fueron el fondo perfecto para el torrente de pensamientos que surgieron. A veces hasta de 70 minutos de duración, las sinfonías de Bruckner son como un viaje por extensos paisajes mirando desde las alturas. No puedo evitarlo, la música sinfónica es para mí el punto más alto en las cumbres de la música. Aunque a mi manera, espero escalar esa montaña y subir hasta donde me sea posible, mientras viva, sin importar hasta donde llegue. Es un propósito personal como el músico y compositor que siempre deseé ser y es mi responsabilidad que ese camino se vuelva la mejor experiencia de mi vida.

Dante Amerisi

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