Crónica de un pintor y su musa

9 01 2017

Los botones de tu blusa van dejándote libre,
como pétalos que caen, uno a uno.
Y apareces como un espejismo irrenunciable.
Luego cae tu falda y todo lo demás,
y sales de tus zapatos, deslizándote.
Desde donde estás, reclamas mi atención,
y es tu belleza la que me llama a gritos.
Sobre un pedestal, tu cuerpo erguido e imponente
hace atemporal la imagen que adoro de ti,
de tu cabello, de tu piel expuesta; casi inmaculada.
Y comienzo a dibujarte.
Con tal vehemencia arremeto sobre el papel,
como si fuera urgente,
como si no hubiera tiempo,
hiriéndolo con el filo de mi lápiz
hasta que este ya no existe.

Dante Amerisi,
Crónica poética de un pintor y su musa.

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