Teorías de la Relatividad Poética

Por Dante Amerisi.
Del libro: Teorías de la relatividad poética. Dante Amerisi © 2012
http://www.facebook.com/dante.amerisi/

Teorías de la Relatividad Poética

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Teoría de la Relatividad Poética. No te equivoques, la poesía no es la búsqueda de palabras preciosas, sino de verdades preciadas.

Teoría del movimiento parabólico. Quien esté libre de piedras, ¡qué arroje el primer pecado!

Teoría de la Singularidad. Afortunadamente creí en mí, justo cuando ni yo mismo podía darme ese lujo.

 

Teoría de la generación espontánea. Nacimos de un encuentro creativo, apasionado, cálido y romántico de dos almas. Somos hijos del amor y el arrebato. Crecimos con las alas abiertas, alimentados por siglos de conocimiento, exploración, descubrimientos y de infinita curiosidad. El espíritu de libertad nos ha llevado más allá de los confines de nuestro propio mundo y de nuestra imaginación. La nuestra es, pues, una generación con la obligación de ser espontánea, por necesidad.

 

Teoría del pecado. No basta con que nos insistan en el pecado original. También hay que procurar la originalidad del pecador.

 

Teoría de la Selección Natural. Te escogí justo a ti, pues nuestras esencias coincidieron en el tiempo y embonaron en sus formas a la perfección. No puedo negar entonces, que fue gracias a tu naturaleza que te elegí. Y eso me resultó algo sumamente natural.

 

Teoría del éter. La idea del éter como medio absoluto y fijo a través del cual debía moverse el universo, no logró trascender a su mítica y corta existencia, como se esperaba. Y es que, aunque al éter sólo le faltaba el “no” para ser “eterno”, en cuanto se lo dieron por unanimidad, justo en ese momento y no antes, dejó de existir para siempre, especialmente en el mundo de las ideas.

 

Teoría del Diseño Inteligente. Y ella logró influir tanto en mí que, si no hubiera existido, yo habría tenido que inventarla.

 

Teoría de la gravedad. Lo verdaderamente grave de este mundo es que, es más fácil que caigan los hombres, antes que sus propios prejuicios.

 

Principio de incertidumbre. Sólo el amor de una mujer puede llegar a ser el antídoto que te salve hoy y el veneno que te mate mañana.

 

Teoría de la Causalidad. La violencia de la palabra suele preceder a la violencia física, pues es más dañina, punzante y duradera. Por eso, no es de extrañar que muchas riñas se inicien con los labios, más que con los puños.

 

Ley de la Termodinámica. El amor no muere en el frío de la distancia, vive en la calidez de tu corazón.

 

Ley de la Distancia Sentimental. La distancia que realmente nos separa es inversamente proporcional a la cantidad de sentimientos que podemos contar entre nosotros.

 

Principio de la Relatividad Poética. La belleza poética no estriba en reunir palabras bonitas, elevadas o complicadas y estructurarlas en versos, sino en transmitir una verdad de una forma tan sencilla, lógica y amena que nos lleve inevitablemente a aceptarla como tal.

 

Las leyes de la herencia. Es natural que sea más fácil heredar los bienes materiales que los talentos. Pues, mientras unos pueden cederse mediante un testamento a cualquiera, los otros ya han sido transmitidos desde el nacimiento. Y si esto último no ocurre en ese momento, jamás ocurrirá.

 

Teoría de lo eterno. De nada sirve que hables de eternidad, cuando no eres ni siquiera dueño de tu tiempo.

 

Relatividad moral de la Causalidad. Pretendes concederle un sentido predeterminado a tu destino, cuando no has hecho sino correr irreflexivamente hacia él. Las consecuencias de tus acciones no requieren tal justificación para existir.

 

¡Caracoles!
Después de meditarlo, llego a la conclusión de que los caracoles son gigantes, pues se comportan como tales. Se mueven despacio, lenta y pesadamente, sin importar su tamaño. Y llevando su casa a cuestas (cosa que pocos hacen), se dan el lujo de vivir donde quieren. Por eso, cuando escuchen que viene un caracol, mejor ábranle paso.

 

Aún en la libertad atamos nuestra mente
Resulta irónico que muchas personas que se consideran a sí mismos rebeldes y vanguardistas (e incluso hasta “avanzados”) frecuentemente tienen ataduras a dogmas muy tradicionalistas, cerrados e intolerantes. ¿Cómo puede una mente evolucionar en un sistema que no le permite abrirse? ¿Será, acaso, que su rebeldía y su vanguardismo en realidad no existen? Pedimos a gritos “libertad”, ¿sólo para atar nuestra mente?
En tanto la credulidad prevalezca, no habrá evolución afortunada de la mente humana.

 

It was always you

And love came to me from a distant land,
Finding me unaware of my need
For the warm sound of that voice.
And I heard the calling of ancient times,
Asking to know the story of past lives,
When lovers used to be closer.
Then, I remembered everything:
It was always you…

 

Sólo unas pocas cosas
– Dedicada a Annie –

Planeamos nuestros días, buscando el punto medio
entre lo que debemos hacer y lo que deseamos.
Pero los días nos rebasan,
los acontecimientos corren en un desfile interminable
que empuja y atropella sin descanso nuestro andar,
yendo de la mano de un tiempo que se escurre
por el embudo que lleva al nunca jamás.

Y aún así, por difícil que parezca,
nos reservamos tan sólo unas gotas
del torrente de emociones que fluye,
para hacerlas nuestras y de nadie más.
Para atesorarlas.

Existe un lugar en todos los corazones,
detrás de las cosas rutinarias,
detrás de las cosas que se viven diariamente
y que se agolpan sin cesar;
entre montones y montones de recuerdos y pendientes,
de cosas olvidadas y memorias perdidas;
entre los ires y venires de toda la semana;
detrás de ansiedades y los apuros del tráfico,
apartado de los sentimientos por las personas que amamos en la vida,
la familia, los amigos, la pareja, los compañeros, los colegas;
más allá de las cosas anecdóticas
y de compromisos importantes por cumplir;
un lugar donde las palabras existen
como llevadas por una carta que no se entrega…

Y ese lugar es un rincón, casi un hueco en una esquina,
que reservamos para las pocas cosas de la vida
que no podemos contar a todo el mundo.

Y tú, ¿sabes lo que guardas ahí?

 

Hay un libro

Hay un libro esperando en el librero
Con sus hojas cerradas, como un ave
Que no alza el vuelo aunque volar si sabe,
Añorando lo tomen con esmero.

Ha pasado el tiempo y sigue estando ahí,
Y en su espera contiene sus palabras,
Su canto acalla estando entre las sombras,
Su silencio grita, “Ven aquí por mi”

Hoy, al pasar decido no ignorarlo,
Y al leerlo me ha dado primaveras,
Me ha invitado, sutil, a conocerlo.

Ya camina a mi lado, por mis veras,
Un amigo se ha vuelto al encontrarlo,
Sus palabras me ha dado, tan sinceras.

 

Mariposa

Hay una inquietante sensación que surge de tu recuerdo. Regresa a mí, insistente, pero no directamente, sino como mariposa revoloteando, acercándose y alejándose, como si jugara entre el temor de acercarse y la curiosidad por lo desconocido.

Yo te veo venir en mi memoria, llena de colores y aromas que esparces a mi alrededor, batiendo las alas y dejándome más imágenes en cada aleteo. Y me imagino a mi mismo como un árbol expectante, mirando cada uno de tus movimientos, viéndote ir y venir, reposando en una flor, en una rosa, en una margarita, y adquiriendo el perfume de cada una para ti. Y esa mezcla de colores y perfumes me impregna a tu paso, tanto, que puedo recordarte con los ojos cerrados.

El árbol que soy anhela las veces que te has posado sobre mí para descansar de tus vuelos, verte cerrar tus alas, resguardarte de los fuertes vientos, sentirte protegida y tranquila. En silencio te llamo y reclamo tus ausencias, tu osadía de venir y alejarte de pronto. Sin decir más, sigo esperando que tu viaje te traiga de nuevo a mí, pues para eso es que estoy aquí, para cuando tú lo decidas.

 

El destino me ha hecho una jugada

De niño, la belleza siempre llamó mi atención. Y como recién estrenado admirador de la belleza, me fue difícil ignorar la femenina hermosura, de natural estética tan apreciada por mi género.
Teniendo cierta habilidad para el dibujo, me propuse imaginar la belleza femenina ideal y pintarla. Debía tener, pensaba, ojos cautivantes y una mirada profunda como los misterios más encantadores de la historia; un rostro perfecto pero tan natural a la vez, que aventajaría a la fuerza de atracción de imponentes cascadas; tendría la altivez y la gracia del roble y de la palmera, del junco y del olivo, de la rosa y del jazmín; y sus formas rivalizarían con las olas del mar, los paisajes de praderas de trigo y colinas de verde pasto.

Todo aquello pensaba cuando puse manos a la obra; pintaría a la mujer ideal, la mujer perfecta.
Lo intenté, casi todos los días. Y ahora que han pasado los años, me doy cuenta que el destino me ha hecho una jugada: o esa mujer hermosa y perfecta no existe, o existe en todas y cada una de las mujeres que he pintado.
¡Y vaya que he pintado!

 

¡Ese cupido!
¡Ese cupido! Se equivoca tanto y tan seguido, que no podemos evitar culparle de todo lo que nos pasa en relación al amor, tanto por el amor correspondido como por el que no lo es.
Y no contento con batir sus alas por doquier con cara de niño inocente y de ojos vendados, disparando sus flechas a diestra y siniestra… ¡Todavía tiene la desfachatez de no existir!

 

Espero sereno

No es que me canse de esperar.
Te he esperado tanto,
que esperar se ha vuelto casi mi vocación.
Te espero desde que nubes impetuosas llenaron tus cielos,
desde el primer remolino que se convirtió en tormenta
y que luego golpeó mis costas con gran fuerza.
Espero con paciencia tus cuarenta días y cuarenta noches
para que tu espíritu se inunde y se vuelva a vaciar.
Te espero con la esperanza fatigada
que navega cual veleta al designio de tus vientos.
No desespero, aunque agitas mis mares
y me haces dar vuelcos en grandes olas sobre mí mismo.
Espero sereno el momento,
la calma que ha de llegar.
Espero el momento en que tú seas mi cielo
y yo sea tu mar.

 

Intentarlo o morir en el intento

Es tan noble intentarlo, como morir en el intento.
De vez en cuando alguien lo logra
y de vez en cuando alguien muere.
Pero si nadie muriera, si todos lo lograran,
¡Qué vida de morondanga seria esta!
Todos quieren las cosas fáciles:
comida rápida, lavado express, servicio a domicilio,
como si para cada cosa existiese una maquina traga monedas del placer.
Un placer momentáneo.
¡Ya, ya, ya, ya, que lo necesito, ya!

Olvidamos que los placeres mas inmediatos son los menos dulces.
La vida torbellino nos anticipa placeres torbellino
y la decadencia misma del espíritu…
Por eso, date el tiempo y espera un poco.
No demasiado,
sólo un poco más,
que el proceso también es disfrutable.

 

Un eterno viajante

Amor inalienable, insustituible, intangible, inextinguible…
Ahora que te has vuelto inalcanzable,
mi corazón te recuerda inflamable, incandescente, indescriptible.
¡Simplemente inolvidable!

Amándote siempre, olvidarte resulta impensable.
Pues aunque la distancia insalvable intenta inmisericorde
Tocar los acordes de una ruptura inminente,
Siempre estarás en mi mente.

Si tan sólo pudiera, indiscutiblemente, hacer tu presencia inamovible,
Mi mundo imposible quedaría intacto ante inclemencias e impactos.
Por eso me pienso volviendo insistente. Aunque inciertamente…
No sé si volveré a verte.

Inmediatamente preparo maletas, e inicio mi viaje como un inmigrante.
No soy un paseante con plan infalible, simplemente quiero volverme importante
Para esa mujer que, impasiblemente, resguarda un amor inalterable
Por este eterno viajante.

 

Yo sospecho…

Me gustas así, clara, serena,
erguida, digna, femenina.
Pero hay un halo de misterio
que me hace sospechar.

Yo sospecho que tu caminar no es un simple andar,
sino un gentil y noble andante;
que tu rostro no es sólo una cara sonriente,
sino un resplandeciente allegro;
que tus tristezas no serán sólo penas,
sino que rondan el adagio, el nocturno, el intermezzo;
que los recuerdos de tu se quedan girando en la memoria
como un rondó, dando vueltas;
que tu andar por el mundo
a veces es un prestissimo vertiginoso
y otras un melancólico largo;
que el latir de tu corazón marca el tempo
en una graciosa cadenza y un piano de timbales.

Yo sospecho, bella mía,
por las melódicas imágenes que vienen a mí cuando te miro,
que si la música tuviera forma de mujer,
sería justamente como tú.

 

Porosidad electromagnética

Tomé una siesta, y de pronto soñaba con un concepto que me habría sido difícil concebir estando despierto. Imaginé que un campo electromagnético podía no ser totalmente uniforme y ejercer su acción sobre las partículas circundantes, sino que podría haber zonas muy pequeñas en donde el campo no afectara el espacio tiempo. A esto lo denominé “porosidad electromagnética”, término que no creo que exista. Y me planteé esto: si el entramado reticular espacio-temporal puede tener accidentes microscópicos ocasionado por el campo gravitatorio de partículas aisladas, ¿podría suceder algo similar con el campo electromagnético por la interacción de cargas microscópicas de signos diferentes? Quizá esto fuese el principio para el concepto de la porosidad del campo electromagnético de mi sueño…

Del libro: Teorías de la relatividad poética. Dante Amerisi © 2012

 

Dante Teorías Relatividad Poética

Dante Amerisi

Dante Amerisi © 2012

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2 responses

5 06 2013
Saludos de Alfredo

Saludos Dante: Excelente, felicidades. Me encantó tu poesía, me hizo reflexionar. Igual me hizo pensar mucho en tí… ¿Quién eres en realidad para escribir temas profundos? ¿para pintar como lo haces? y además músico… Fabuloso, uno en un millón, felicidades….

7 06 2013
Dante Amerisi

Muchas gracias por leerme y por tus comentarios Alfredo, eres muy amable.
Un abrazo,
Dante

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