Días del futuro que vivimos

Días del futuro que vivimos, Portada

Días del futuro que vivimos, Portada

Si los sueños no nos parecieran inalcanzables, no nos molestaríamos en soñarlos.

El insomnio es el acto de sacrificar el buen dormir para poder soñar despierto.

Perderse no es pecado. El pecado es que los demás se den cuenta.

Días del futuro que vivimos

Conversamos tantas veces,
hablando de todo y de nada,
de nuestros días y nuestras jornadas.
Viajamos en pensamientos y memorias,
en e-mails y mensajes de texto
regalando compañía, haciendo presencia a distancia;
mirando sin mirar, estando sin estar.
Sin saber lo que pasaría mañana,
hilvanamos esperanzas cotidianamente,
esperando soluciones y respuestas;
imaginamos amaneceres que un buen día
habrían de iluminar nuestras mañanas.
“Sueños, anhelos y espejismos”,
quizá algunos dirían.
Quimeras, sortilegios y acertijos fueron los bloques
que formaron paredes y cimientos de nuestros castillos.
Y ese pasado que ahora recordamos
fue alguna vez el presente
De los días del futuro que vivimos.
Por eso es que hoy somos
el fruto de lo que alguna vez anhelamos.

 ♦

Qué no sea nuestra comunicación como un cordón umbilical,
sino más bien, un intercambio de palomas mensajeras
que de vez en cuando se pierden en el viaje.

 ♦

No te beso siempre.
Te beso cuando puedo,
cuando estás a mi alcance,
cuando ambos callamos,
cuando el silencio dice: “bésala”.
Entonces, la humedad de tu beso me impregna
y lo llevo conmigo segundos y minutos después,
horas, días y quizá hasta meses.
Luego, un día, sucede que estás a mi alcance,
que ambos callamos,
y que el silencio dice: “bésala”.
Es entonces que te vuelvo a besar.

 ♦

Y es que no puedo comprender
que hacía yo antes de conocer
el fruto amado de tu boca.

 ♦

Un día tomaste algunas emociones,
la pasión y el sabor a sexo,
unas gotas de alegría y de tristeza mezcladas con melancolía;
empacaste sentimientos
y acomodaste recuerdos en la maleta de tu corazón,
y saliste al mundo.
Pero no pudiste llevarte la felicidad,
pues para contenerla hacen falta dos corazones.
Esa no puede llevarse en uno solo.

 ♦

No te olvido.
Sólo intento no escuchar la voz de tu recuerdo.

 ♦

Si no te conociera tan bien,
aceptaría lo que me dices a pies juntillas.
Pero te conozco tanto,
que percibo el significado oculto de cada palabra tuya.
Incluso aunque calles, sé lo que pasa,
aunque no sepa los detalles.

La superficialidad también tiene su profundidad, sólo que muy abajo…

La vida va dictando los más sentidos poemas,
las más profundas reflexiones,
los más complicados pensamientos,
a veces fácil y a veces sufriendo.
Pero nada es más afortunado que ese momento
en que una sencilla frase hace surgir la maravillosa sonrisa de una mujer.
Es entonces que los edificios de palabras pierden sentido y se derrumban.

Estás aquí.
Y a mí me gusta cuando estás.
La vida es agradable cuando estás.
Cuando estás, no hay horarios,
ni es de día, ni es de noche.
Estás y es disfrutable y suficiente para mí;
me da seguridad y tranquilidad
y esa sensación de no estar solo,
aunque estés sin estar.
Definitivamente, me gusta cuando estás.

Más allá de ti sólo hay quimeras.

No entiendo al poeta que escribe grandilocuencias, ni preciosismos, ni palabras rebuscadas u obligadas, o al que llena las frases de adjetivos. No entiendo al que intenta sacudir con altisonantes innecesarios, o palabrotas, o al que pone en lenguaje escrito los vericuetos de su lengua, sin importar si hace cunnilingus o sólo habla de ello.
Me gusta la palabra sencilla y entendible, que expone ideas, que mueve el razonamiento y la emoción, y que guía a la imaginación de quien lee sin artificios, de forma directa, mostrando un significado lógico tan pleno y cristalino que embellece lo escrito a niveles de locura.

Algún día, tú y yo podríamos romper un récord Guinness.
Pero, ¿quién sería testigo de ello?

No existe palabra alguna capaz de describir tu belleza,
ni frases que se atrevan a igualar
la extraordinaria sensación que tu rostro produce al verle.
Nada llega hasta ese horizonte desde el que tu mirada observa.
Todos son sólo vanos intentos de alcanzar el infinito.

La sinceridad es la verdad dicha con sensibilidad, con elegancia e inteligencia. La falta de tacto, al contrario, lo hace con brutalidad, ya por falta de inteligencia, ya por pereza mental. La verdad es a veces tan dura por sí misma, que añadir rudeza es más que innecesario.

Tus imágenes caen a raudales,
como lluvia vaciando nubes,
como río que desborda caudales.
¡Tantas miradas, tantas sonrisas,
tantos labios, tantas mejillas tuyas
no podrán ser silenciadas fácilmente!
No resisto, así que cedo complacido
y las dejo que corran impetuosas
en ese murmullo constante,
vibrante, insistente,
que me habla de ti.

Así de simple,
un jueves como cualquier otro,
por la tarde,
el encanto personificado
dijo de la forma más sencilla y encantadora:
“Hola, estoy aquí…”
Y eso es algo que pudiera suceder en la vida,
cualquier jueves por la tarde,
si uno es lo suficientemente afortunado para presenciarlo.

Es la mirada que observa la que le confiere su magia a aquello que, por naturaleza, es maravilloso. Para quien no ve, seguirán siendo simplemente cosas.

Caricias del tacto que dejan de ser huellas
para convertirse en besos;
Besos que rondan las veredas de tu cuerpo
y exploran tu piel, cual mapa del tesoro
en la isla inhabitada de tu libido
y que resguarda joyas que habré de encontrar,
justo después de recorrerte.

Desde que Teresa se convirtió en recuerdo,
nunca volvió a pisar la realidad.
Toda mi vida esperé por ella
y jamás regresó.

Abría la puerta de mi casa y podía ver su puerta abrirse al mismo tiempo, en la acera de enfrente. Teresa salía del porche y me esperaba bajo el árbol de moras. Yo cruzaba la calle animado por la alegre inocencia de sus ojos. Ambos tomábamos moras caídas del árbol y con ellas hacíamos figuras en la banqueta. Después nos reprenderían por eso, pero ¡que importaba, éramos felices!

Te alimento porque me alimentas.
Y es entonces que vivo porque vives.

¿Cuántos ojos habrán mirado tu rostro sin imaginar siquiera la esencia de tu ser?
¿Quién se atreverá a correr el telón del escenario de tu faz y descubrirte tras bambalinas?

Nunca he creído en el ying y el yang. Para mí, las cosas no son o blanco o negro, sino que entre ambos colores hay una gran gama de grises. Hablando sobre la sinceridad, esta no falla; lo que falla a veces es el tacto. Tengo una anécdota. Alguna vez, una amiga española muy querida decía que la gente se ofendía por su sinceridad. Le dije que le contestaría como ella solía hacerlo con la gente: “Es que tú tienes el tacto de un mamut”. Eso al parecer, le dolió hasta el alma, pero quizá lo comprendió. La sinceridad sin el tacto, es como una estampida de bisontes tratando de explicarte tus defectos mientras te pasan por encima. Sin embargo, con tacto, tantas cosas pueden decirse y la persona hasta te lo agradecerá.

De un hombre a la mujer que adora

Si hubiese una mujer más hermosa que tú,
seguramente sería una quimera,
pues eres tú quien borda los linderos de lo etéreo y lo tangible,
de lo soñado y lo real, de lo mágico y lo cotidiano.
Más que un espejismo, eres horizonte;
más que mar, eres puerto;
más que espacio, eres arco iris;
más que suerte, eres buenaventura;
más que recuerdo, eres sentimiento.
Más allá de ti sólo hay quimeras.

Comprar esa última lechuga ha sido una de mis decisiones más sabias. Quizá hoy sólo tenga una lechuga, pero puedo compartirla contigo, si hace falta.

Es el hombre que busca, el que rompe límites, el que trasciende fronteras, el que no se contenta con convencionalismos, quien verdaderamente hace la diferencia. Encontrar puede ser fortuito, pero buscar implica una voluntad, una decisión, una valentía y un abandono.

-Tu boca-

No tienes una boca, tienes miles.
Unas ríen, otras hablan y otras callan.
Unas besan, otras hacen muecas.
Otras jamás parecen inmutarse,
pero a veces surge alguna que permanece tan inmóvil
Que pareciera inanimada,
Tus bocas entreabren la sensualidad,
se humedecen, se transfiguran, se curvan…
Tus bocas son casi los ladrillos que forman tu castillo,
tus murallas, tus calles empedradas,
tus puentes, los canales por donde tus ríos pasan;
tus barrios, tus ciudades, tus naciones. Tu mundo.

Tu boca lanza besos al aire
y es entonces que pequeñas bocas aladas
vuelan como colibríes en los jardines,
Llenando de algarabía mis días.

Y en el proceso de aprender,
somos los que más experiencia tenemos
quienes más sufrimos,
pues entendemos que la experiencia
a veces no nos ha servido de nada.

En su infancia,
la mente del hombre inventa monstruos a los que temer;
en su adultez ya no teme a monstruos,
pues para temer realmente es que ha inventado a los dioses.

La razón como único absoluto.
Todo lo demás son sinrazones,
bonitas quizá,
pero falacias al fin y al cabo.

La verdad no es bella por su hermosura estética, sino por su objetividad. No bastan las palabras bonitas para hacer una verdad, ni frases grandilocuentes o complacientes, ni mentiras blancas o piadosas. Sólo lo dicho por la razón, con honestidad de espíritu, es capaz de hablar con la verdad, aunque duela. ¿Quién opta por la mentira por sobre la verdad, por hermosa que esta sea? Sólo quien se engaña a sí mismo. Engáñate a ti mismo y todos querrán hacerlo.

No encontrarás la verdad,
sino hasta que hables con verdad,
pues ella no es un ave que se alimente de falacias.

¿Quién ama a María?
¿Quién ama a esa novia que no es la mía?
¡María, María!
¿Quién le da a esa niña su melancolía?
¿Quién la ama de noche y deja de día?
¡María, María!
Vas por la vereda que no está vacía,
Amas a la brisa como a la poesía.
¡María, María!
Es tu vida un canto, una letanía.
Es tu tiempo un poco de la vida mía.
¡María, María!

Walking through a empty space
Looking for a chance I could take my pace
But I know this is hard to do when I’m
Talking to an empty face
Asking for an answer that I can replace
So I can go on…
Living in this world of pain
I will try to laugh and I won’t hide again
My mind is getting a kind of
Feeling that I can survive,
I will have my luck this time by my side
I won’t lie; I will take my wings and fly…

Y cuando el tiempo pase
y la belleza que te cubre tienda a desvanecerse,
tus sentimientos más esenciales quedarán a la vista
y descubrirán tu verdadero rostro.
Es entonces que aparecerá el ser que yo ya veo en ti.

-Te busco-

Llego hasta el umbral que se imprime en los muros de tu indiferencia
y sus paredes de roca parecen tener ojos y boca. Es un rostro conocido.
Sin embargo, yo busco tus paisajes, tus campos abiertos,
tus veredas, tus bosques,
tus árboles, tus manantiales, tus arroyos y tus lagos.
Sin temor a extraviarme, la esperanza por encontrarte renace
y la vera revive a mi paso el amor de tiempos ancestrales.
Mientras intento dejar mis propias huellas en el suelo que nadie ha vuelto a pisar,
silvestres emociones tuyas me miran escondidas tras la maleza, aún temerosas.
Tú, a lo lejos. Reconozco tu silueta entre la niebla,
como si fuese un recuerdo que viene y va,
apareciendo en instantes y desvaneciéndose de nuevo,
casi incorpórea, ingrávida.
Mas, si acaso tu esencia se siente sorprendida,
no abandona ni huye. Permanece.
Y te mantiene serena, tranquila, esperando.
De algún modo, tus temores se evaporan y tus tristezas se hacen nubes
que se elevan y se alejan para irse a llover a otra parte.
Y así, poco a poco, tu cielo se limpia de penas.
En un momento, quizá me escuchas,
quizá me presientes o recuerdas mis palabras.
Quizá hasta lees las emociones que he dejado impresas
en algún encuentro casual, casi efímero.
Recuerdas las veces que he subido a mi barca, en mi propósito por encontrarte
las veces que he soltado amarras, que he levado anclas;
las veces que decidí buscar tu horizonte;
las veces que he buscado tu luz,
como faro natural que impida naufragar mis esperanzas.
Y me aventuro así a adentrarme en parajes lejanos,
buscando caminos que me conduzcan a ti,
como quien busca agua en el desierto
o una sombra que le proteja del sol ardiente.
Te busco, sí. Te busco.
Porque buscarte me gusta;
porque da sentido a mi vida;
porque siento que vale la pena,
aunque tu saeta hiera en ocasiones mi alma,
aunque a veces guste y a veces duela.
Y a pesar de lo que pueda parecer,
esto es más un salvamento que una búsqueda.
Pero no me malinterpretes, yo no he venido a salvarte.
Soy yo quien queda a salvo contigo.

-Poema agradecido-

Podrías estar en otro lugar,
viendo televisión desde un cómodo sillón,
leyendo el diario o hablando con el vecino.
Tal vez desde la banca de un parque
tu mirada se perdería entre recuerdos y memorias
más allá de las siluetas de los niños jugando,
más allá de la gente que intenta con prisa ajustarse a su rutina,
cuando lo que realmente quisiera es alejarse de ella.
Puede que tengas miles de cosas que hacer,
personas que ver y pendientes que atender;
las compras del día, tu hija (y el novio que la acompaña),
la cena, el teléfono, el correo y el Internet;
tu jefe, los empleados y los clientes
o concentrarte en la redacción de ese oficio;
quizá tan sólo decidieras mirar por la ventana
y quedarte ahí, contemplando el cielo, sin más.

A pesar de todas las cosas que tienes por hacer,
por un momento detienes todo y miras hacia acá,
a este paisaje de apariencia confusa y lleno de símbolos,
rescatando significados que sólo yo creía entender.
Entonces sucede la magia y todo toma sentido.
Y quizá pienses que el mérito me lo he llevado yo,
mas no es así.
El verdadero poema no son las letras,
no son las frases,
ni la intención oculta o velada.
La poesía la haces tú que vas leyendo
y te conectas con ella.
Nace de tu comprensión y tu emotividad,
aunque fuera concebida tiempo atrás.
Eres la parte fundamental que faltaba a mis letras,
pues la palabra no es nada sin la vida que le das.
Por ti, mi poesía existe.
Por eso, a ti que me lees, ¡gracias!

Dante Amerisi © 2013

Dante. Días del futuro que vivimos

Dante. Días del futuro que vivimos

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