Una mañana de música y matematicas

16 10 2018

Estuve trabajando hasta las 7 am en una nueva pieza musical. De alguna forma todas esas notas son, para mí, números que de pronto cobran sentido con la música. Me acosté a dormir un poco, pero mi subconsciente siguió trabajando. En el sueño, encontré una relación de las frecuencias de las notas musicales con la secuencia fibonacci, pero estuve batallando para hacer los cálculos, así que me tuve que despertar. Debía cotejar los datos y definir una ecuación para calcular las notas en hertzios y los cálculos mentales no me salían, así que abrí los ojos y metí los datos en la calculadora. El resultado fue una ecuación muy sencilla y concreta, en donde se puede ver la relación que existe entre la frecuencia de la nota La, en hertzios, con dos importantes constantes matemáticas, el número e (la base de los logaritmos naturales), y el número Phi (el número dorado), además de la unidad.
Esta ecuación da como resultado una frecuencia muy cercana a la estándar de 440 Hz, utilizada mundialmente. “La 440” es el nombre coloquial del sonido que produce una vibración de 440 Hz a 20°C y sirve como estándar de referencia para afinar la altura musical. En 1936, una conferencia internacional recomendó que el La a la derecha del Do central del piano se afinara a 440 Hz. Este patrón fue tomado por la Organización Internacional de Normalización (ISO) en 1955 (y reafirmado en 1975) como ISO 16. Desde entonces sirve como referencia para la afinación de todos los instrumentos musicales.
Anteriormente, se usaban diferentes frecuencias para definir al La, más que nada por costumbre, en diferentes partes del mundo, lo que era un problema. Hoy en día, algunos claman que la afinación “natural” del La debiera ser la de 432 Hz, aludiendo que esta es la frecuencia “en que vibra el espíritu”. Sin embargo, no hay motivos lógicos o racionales para hacer esta afirmación, que más bien parece surgida de una resaca hippie.
La música, como fenómeno natural que nuestro cerebro es capaz de identificar, debe tener una razón matemática sencilla y comprensible para cada aspecto propio. Por ejemplo, según los pitagóricos, la relación entre las notas musicales es el resultado de fracciones bien definidas entre ellas. En este caso, la frecuencia para la octava de una nota cualquiera esta en relación de 2 a 1. De modo que una cuerda de guitarra sonará una octava más alta cuando es partida exactamente a la mitad.
Con estos antecedentes, uno puede imaginar que las leyes físicas que rigen los sonidos que percibimos como agradables pueden tener también bases matemáticas, en las que aparecerán constantes numéricas, como el llamado “número dorado” o Phi, el cual a su vez se relaciona con el sentido del orden, la eficiencia y la belleza en la naturaleza.
Así pues, se me ocurrió pensar en la secuencia fibonacci, íntimamente ligada al numero Phi, y su relación con la frecuencia de las notas. Ignoro si este resultado sea definitivo, pero la ecuación resultante para la frecuencia de la nota La parece tan simple y su aproximación es tan grande, que habría que tenerse en cuenta.
La ecuación dice lo siguiente: la frecuencia en hertzios de la nota La será igual al producto de la base de los logaritmos naturales (e=2,718281828…) multiplicado por 100 (que establece el limite en una escala de base 100 en hertzios), dividido a su vez por la suma algebraica del número Phi (φ=1,6180339887…) y menos uno. El resultado es una frecuencia de 439,8272… Hz.
Ahora bien, hay que recordar que a esta nota se le ha denominado como “La”, de forma completamente arbitraria. Sin embargo, aunque la frecuencia de ese sonido es la que se usa para la afinación y representa un numero muy concreto, no existe a la fecha una razón matemática específica para definirla. Mi propuesta es que, tanto el número phi como el número e, podrían tener que ver en ello. Espero que el resultado de este sueño tenga al menos un poco que ver con la realidad. Habrá que seguir investigando.

Dante Amerisi.
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Escribir sinfonías

27 09 2018

Se dice que un admirador le contó a Mozart que quería empezar a componer sinfonías y le pidio sugerencias sobre cómo hacerlo. Mozart contestó que una sinfonía es una forma musical muy compleja, y que tal vez sería mejor que empezara con una canción.
− Pero señor, usted ya escribía sinfonías a los 8 años− protestó el admirador.
− Sí− respondió Mozart − pero yo nunca le pregunté a nadie cómo hacerlo.

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Arte sin talento 

13 02 2018

No tenemos porqué ser víctimas del arte moderno y de los “artistas” sin talento. En cuanto veas una vil roca exhibida como arte, en cuanto escuches a un ejecutante pegar de golpes a su instrumento, o que leas palabras escritas sin ton ni son, con intención de provocar un shock sin artificio, simplemente retírate. No rindas pleitesía al arte sin talento.

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https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1597630936938735&id=828725837162586





Vanhal, compositor

27 09 2017

Hoy recordaba una anécdota asombrosa que el tenor Michael Kelly cuenta en sus Reminiscencias (1826):

“Storace dio la partitura de un cuarteto a sus amigos. Los intérpretes eran competentes, pues ninguno de ellos era sobresaliente en el instrumento que tocaba. Pero entre ellos había un tanto de ciencia, que me atrevería a reconocer cuando los nombro:

Haydn, primer violín; Barón Dittersdorf, segundo violín; Vanhal, violoncello; y Mozart en la viola. Yo estuve allí, y no se puede imaginar un suceso más grande o más notable.”

Vanhal y Dittersdorf eran compositores muy reconocidos en tiempos de Mozart y Haydn, y aquél concierto improvisado debió ser especialmente memorable. En la actualidad, no mucha gente conoce la música de Vanhal, pero a mí me parece que algunas de sus sinfonías rivalizan con las de Mozart, estando a su altura sin demeritar ni un poco. Esta noche he estado escuchando a Vanhal con gran deleite, encontrando agradables sorpresas entre su cuantiosa producción sinfónica. Vanhal me resulta simplemente brillante.

Dante Amerisi

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J. K. Vanhal





Antología para piano MMXVII

1 04 2017

​Mi primer trabajo lo obtuve a los 7 u 8 años tocando un pequeño organito eléctrico en una tienda de juguetes y ropa para niños, “Pinky Blue”, en el centro de Chihuahua. No sé exactamente cuando comencé a componer, pero recuerdo que cuando aún eran incipientes mis habilidades, imaginaba que podía crear secuencias de frecuencias sonoras y armar con ellas piezas completas de música. Así que tomé una grabadora monofónica de mi padre y comencé a reunir sonidos interesantes con ese propósito. Estando en secundaria, experimenté procesando el sonido de un órgano Yamaha con filtros de guitarra y con saturación de frecuencias para lograr distorsión. Ya en prepa, aprendí a tocar guitarra, y a los 16 compré mi primer guitarra eléctrica con su amplificador. A los 20 conseguí mi primer sintetizador que producía sonidos manipulando los diferentes parámetros de las ondas sonoras. Y 4 años después del lanzamiento de la primera PC, comencé a trabajar con la entonces nueva tecnología MIDI usando software en lenguaje LISP de inteligencia artificial para controlar sintetizadores por computadora que me permitía emular los sonidos de la orquesta sinfónica. Más tarde, cuando el software se sofisticó y todo se hizo más fácil, yo ya tenía gran cantidad de música. Ya en épocas más recientes, a partir del 2011, comencé la serie de conciertos para piano y alrededor de ella surgió casi por inercia mucha música de otra índole, también para piano. Además me di a la tarea de reescribir para piano música de mis primeros tiempos, lo cual fue un afortunado redescubrimiento para mí. Parte de ese caudal de piezas ha quedado grabado en esta Antología de música para piano MMXVII. Estas piezas son sin duda, como las huellas que me han traídohasta donde hoy estoy. 

Dante Amerisi, marzo de 2017.

Álbum: MMXVII, Antología. Música para piano, por Dante Amerisi.





La serie de conciertos para piano

17 03 2017

​Se dice fácil, pero componer la serie de conciertos para piano me ha llevado algunos años, pues comencé a escribirla el 2011. Hoy suman 11 conciertos para piano y orquesta, además de uno para violonchelo, uno para oboe y uno para guitarra. Espero continuar trabajando para lograr la meta de al menos 12 conciertos para piano y lo que venga.

Dante Amerisi. Marzo de 2017. 

VIDEOS:

Concierto para piano No.2, completo.


Concierto para piano No.3, Primer Movimiento. 


Concierto para piano No.3, Segundo Movimiento


Concierto para piano No.4, completo.


Concierto para piano No.6, Primer Movimiento.


Concierto para piano No.9, Segundo Movimiento. 

https://youtu.be/3VJbJkxkE1s


Dante Amerisi





Eclipse

23 02 2017

​Eclipse es el álbum con la música que hice este invierno y un poco antes. Recoge piezas diversas que se fueron sumando hasta el día del eclipse lunar, el pasado 10 de febrero. Es por eso que le he dado ese nombre.

Me agrada la idea metafórica del eclipse, pero no es la idea convencional. Mientras las tradiciones de todo el mundo lo veían como algo malo y que traía presagios terribles, justamente por la ignorancia del fenómeno que representa, yo lo veo como lo que realmente es: los astros más importantes en nuestro devenir humano se acomodan en línea mostrándonos lo unidos que están, como si fueran parte de una gran danza cósmica en la que giran todos los cuerpos en el universo. El eclipse es, para mí, una de las mayores muestras de unión, de convergencia, de sincronía. Esta es, definitivamente, una de las grandes maravillas de la naturaleza.

Eso ocurre con las piezas del álbum. La música se fue alineando, poco a poco, hasta culminar en un eclipse que las une a todas.

Dante Amerisi, Febrero de 2017.

VIDEO: https://youtu.be/d9mII4J-LlE








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