Schumann y la 4ta Sinfonía

5 05 2016

Encontré el libro que buscaba: Locos egregios, del Doctor Juan Antonio Vallejo Nájera. Ya había pasado tiempo desde que lo leí. Su pasta estaba maltratada, pero sus hojas aún se veían en buen estado. Bajé de nuevo al estudio, puse un disco compacto de la maravillosa Sinfonía número 4 en Re menor, obertura 120, de Schumann, que inicia con un grave tutti de orquesta a golpe de timbales, transformándose pausadamente, pero con dramatismo romántico en un motivo intenso y de sublime arrebato. Me tendí sobre el sillón, dispuesto a releer el estudio psiquiátrico del doctor Vallejo. Y así como la música de Robert Schumann se movía a mi alrededor, las imágenes de mi juventud volvían vertiginosas, trayendo de nuevo a Maquiavelo, Juana la Loca, Benvenutto Cellini, Van Gogh y, sobre todo, a Miguel Ángel Merisi. La sinfonía de Schumann parecía aportar el marco perfecto para aquella lectura en especial. Sobre todo el primer movimiento, parece llevarlo a uno por crestas y valles repentinos, con una agilidad que sólo permite la maestría del oficio. Curiosamente, esta sinfonía tiene tres versiones, dos del mismo Robert Schumann, quien completó la primera en 1841 y que revisó diez años más tarde, cuando por fin la publicó. La revisión de la obra fue tan profunda, que la primera versión tiene cuatro movimientos y la segunda tiene cinco. Johannes Brahms, otro gran compositor amigo de Robert, tenía en tan gran estima la primera versión de esta pieza, que terminó por publicarla en 1891, aún contra los deseos de Clara Schumann.
Por supuesto, recordar este episodio me llevó a preguntarme los motivos que habrá tenido Schumann para modificar una obra que el gran Brahms consideraba mejor que la versión aprobada para ser publicada. Schumann tendría acaso 31 años cuando terminó la primera versión y 41 cuando publicó la que consideraba la versión definitiva (5 años antes de su muerte). ¿Sería acaso, que en la mentalidad del compositor hubiera ocurrido una transformación tan profunda como para regresarse a escribir un trabajo que requiere mucho detenimiento? Quizá era cierta la tesis del doctor Vallejo en el sentido de que los grandes artistas rondan los límites de la normalidad, la locura y la genialidad. Las dos versiones de la sinfonía número cuatro en Re menor, de Schumann, quizá fuesen las huellas de ese deambular de un compositor que se dividía entre dos mundos que luchaban en su interior.

Dante Amerisi
Adela. Historias entre la locura y la genialidad (2012)

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2 responses

5 05 2016
J Guadalupe Manzanares

Un saludo Dante Amerisi, como todos sus análisis, muy buen comentario introspectivo.
Y al fondo del contenido pues sí, ojala y hubiera más locos como los que señala el catedrático español Dr. Antonio Vallejo-Nágera. En su obra, los Locos Egregios. Y su hijo, el Dr. Juan Antonio Vallejo-Nágera.

Aquí la liga del libro en formato Pdf.
https://es.scribd.com/doc/106729555/Juan-Antonio-Vallejo-Nagera-Locos-Egregios

5 05 2016
Dante Amerisi

Gracias J Guadalupe Manzanares. De vez en cuando viene bien volver a esas lecturas apasionantes. En el caso de este libro, conviene complementarlas disfrutando a la par de las obras de esos locos egregios. Un abrazo

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