Órbitas planetarias en patrón de espiral logarítmica regular

9 10 2013

Octubre 9 de 2013 

Hace unos meses, intenté aplicar un patrón en espiral al sistema orbital Tierra-Luna por ser el más simple y mayormente estudiado, y no pude llegar a ninguna conclusión. El problema de la rotación de los planetas en órbitas estacionarias o “seguras”, que les permite rotar  por milenios sin “caer” directamente hacia el Sol siempre me ha intrigado. Las simulaciones del espacio tiempo curvado alrededor de un cuerpo de gran masa que atrae a otros, tiende a jalarlos a su centro casi de inmediato, con apenas cierta rotación. Eso me dice que la curvatura de un campo gravitatorio no es la única fuerza que actúa para definir las órbitas de los planetas, como escribí en dos artículos anteriores denominados “La Licuadora Gravitacional” y “Espirales  gravitacionales”.

https://danteamerisi.wordpress.com/2012/09/11/la-licuadora-gravitacional/

https://danteamerisi.wordpress.com/2012/09/11/espirales-gravitacionales/

Pensando en el problema, visualicé a los planetas del sistema solar en procesión de acuerdo a su distancia al sol, observando que en el orden en que se encuentran no hay una relación evidente con respecto a sus masas. Es decir, sus masas varían desde la del pequeño Mercurio, aumentando hasta llegar a los planetas jovianos cuyas masas se incrementan dramáticamente, para volver a descender hasta llegar al minúsculo Plutón, por lo que su ubicación en la progresión, así como su distancia al Sol, parecen no depender de su masa.

Por supuesto, esto me remitió al principio de Galileo que establece que dos cuerpos de diferente masa y peso llegarán al suelo al mismo tiempo y a la misma velocidad si caen desde la misma altura. Así que, de existir un orden concreto para las órbitas planetarias, éste no será debido a sus masas.

Revisando hoy por la mañana las leyes de Kepler sobre el movimiento planetario, en específico la tercera que dice que, “para cada planeta, la distancia entre el planeta y el Sol al cubo, medida en unidades astronómicas, es igual al periodo del planeta al cuadrado, medido en años terrestres”, me di cuenta de que ésta representa una progresión exponencial como la que buscaba, así que volví a mis apuntes sobre el modelo orbital en espiral del sistema Tierra-Luna y lo comparé con la ley de Titius-Bode y encontré que seguían la misma progresión exponencial. Una simple espiral regular, logarítmica, de la forma θ = logb(r/a).

Espiral logaritmica

Espiral logarítmica

La Ley Titius-Bode fue emitida en el siglo XVIII por el astrónomo Daniel Titius e intentaba encontrar un patrón para las distancias de los planetas al Sol. Su éxito se basó en la predicción de la existencia de planetas aún no conocidos en la época, incluyendo al cinturón de asteroides con una precisión asombrosa. Actualmente, los científicos la toman como una curiosidad, ya que dicha ley no explica sus fundamentos ni su razón de ser. Además, se desechó porque aparentemente no se aplicaba para Neptuno y Plutón. Sin embargo, al estudiarla, encontré que si se considera a Plutón como el siguiente planeta en la progresión, encaja casi perfectamente en el lugar previsto y que Neptuno, que al parecer habría sido “salteado” de la progresión, en realidad tendría una distancia al Sol basado en un múltiplo de la misma progresión. Asombrosamente, la misma ley se aplica para las órbitas de los satélites de Júpiter e igualmente para los de Saturno (los dos planetas masivos del sistema solar).

Esto me lleva a plantear que las órbitas planetarias responden a un movimiento de torsión del campo gravitacional que se extiende en forma de espiral alrededor de la masa central del Sol, y que produce alguna especie de ondas o deformaciones a manera de surcos a determinadas distancias, definidas por la fórmula de una espiral logarítmica regular, que hace caer a los planetas en órbitas determinadas.

Esto es que, haciendo un experimento mental, si tuviéramos una estrella de masa igual a la de nuestro Sol sin planetas orbitando y pudiéramos verter material o masa alrededor del mismo, eventualmente dicho material se consolidaría en planetas con órbitas similares a las de los planetas actuales.

Mi teoría es que,  la masa curva el espacio tiempo circundante alrededor de todo cuerpo en el espacio y su rotación crea una torsión en dicho campo, prolongándose en un área de influencia en un patrón que obedece a la forma de la espiral logarítmica regular, provocando de esta manera que otros objetos menos masivos tengan órbitas especificas de acuerdo a dicho patrón,haciéndose notorio sobre todo en sus distancias al cuerpo con mayor masa, como ocurre en un sistema planetario.
Continuaré intentando establecer una fórmula que unifique ambos efectos a la vez.

Dante Amerisi

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