La Pasión según San Juan

11 09 2012

La Pasión según San Juan. Oratorio de Johann Sebastian Bach.

http://www.youtube.com/watch?v=rPC35XPM0oA

Aunque los expertos consideran la Pasión según San Mateo la más grande obra de Bach, esta no es tan conocida popularmente como algunas otras obras menores. Pero Bach no solamente compuso una obra de tal envergadura, sino dos. Incluso, tal vez tres.
No había escuchado la Pasión según San Juan cuando la partitura cayó en mis manos. De inmediato me causó gran impacto. En especial el primer movimiento, “Herr, unser Herrscher…”
Decidí grabar esta pieza con la imagen sonora que me creé mentalmente. La imaginé con un bajo eléctrico a la par del bajo continuo, reforzado con un bajo de batería. Le agregué guitarras eléctricas, sintetizadores y coros sintetizados. Aceleré el tempo para lograr un mayor efecto de la tensión armónica y acorté la pieza a un 40 por ciento. No estuve satisfecho. Finalmente agregué voces humanas y sentí que mejoró. Sin embargo, temiendo que aquello fuese un caos que sólo yo entendería, reduje el volumen a las guitarras, que ahora se escuchan lejanas, pero conservé las percusiones.
La idea era hacer un arreglo contemporáneo. Sin embargo, cuando terminé pensé que quizá habría cometido algunos “pecados”.  Además, utilicé imágenes de Jesucristo que encontré en internet, tanto sacras como paganas, con interpretaciones tradicionales mezcladas con vanguardistas. Para colmo, también habría de considerar que soy ateo.
Para mi sorpresa, hubo muy pocas críticas negativas, tanto por el arreglo como por las imágenes y lo más importante, que no se tomó como una falta de respeto. La grabación ya rebasa las trece mil reproducciones.

Herr, unser Herrscher, (dessen Ruhm in allen Landen herrlich ist!) significa: El señor, nuestro maestro, (cuya gloria llena la Tierra entera).

La pieza tiene una introducción orquestal larga, de 36 compases, que prepara la irrupción del coro. En cada uno de esos compases, Bach logra una tensión armónica que comienza sutilmente, con una pulsación constante de los tonos bajos contrastando con registros más altos en legato, hasta desembocar en un crescendo. Entonces el coro estalla en una sonora y angustiosa plegaria: Herr, Herr, Herr… (señor, señor, señor…).
A partir de ahí, la pieza no concede descanso a la tensión, sino hasta que termina.

Quizá algunos satanizan más el hecho del uso de instrumentos eléctricos modernos en la sagrada obra del padre de la música. Pero esto ya se ha hecho antes. Walter Carlos popularizó exitosamente la música de Bach en los sesentas, con una de las primeras grabaciones usando enteramente sintetizadores, recién inventados. Además, yo creo que a la música de concierto no le hace mal cierta actualización, para facilitar el acercamiento de la juventud. Imagino que, si se escucha de esta manera en presentaciones masivas, las nuevas generaciones tendrán mayor interés por los viejos maestros.

Dante Amerisi

ttp://www.youtube.com/watch?v=rPC35XPM0oA

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